martes, 17 de noviembre de 2009

::::::::::Vita nuova (Oscar wilde)::::::::::::

Detúveme junto al mar inmemorial
hasta que el rocío de la olas cara y cabellos empapara;
los rojos fuegos luengos del día agonizante
ardían en el Oeste; soplaba el viento horrible
y huían hacia tierra clamorosas gaviotas:
«¡Ay!» grité, «mi vida llena está de dolor,
¿quién puede cosechar fruto o grano dorado
de estos páramos que sin cesar duramente trabajan?»
Mis redes se abrían enormes con roturas y fallas;
sin embargo, como un último esfuerzo,
en el mar arrojélas y aguardé el final.
Entonces, ¡oh gloria súbita!
de las aguas negras de mi pasado torturado
vi el esplendor argénteo de blancos brazos ascender!

Flores de amor Ґ λνkύιкрς Έρώς (Oscar Wilde)

Amor, no te culpo; la culpa fue mía,

no hubiera yo sido de arcilla común
habría escalado alturas más altas aún no alcanzadas,
visto aire más lleno, y día más pleno.

Desde mi locura de pasión gastada
habría tañido más clara canción,
encendido luz más luminosa, libertad más libre,
luchado con malas cabezas de hidra.

Hubieran mis labios sido doblegados hasta hacerse música
por besos que sólo hicieran sangrar,
habrías caminado con Bice y los ángeles
en el prado verde y esmaltado.

Si hubiera seguido el camino en que Dante viera
los siete círculos brillantes,
¡Ay!, tal vez observara los cielos abrirse, como
se abrieran para el florentino.

Y las poderosas naciones me habrían coronado,
a mí que no tengo nombre ni corona;
y un alba oriental me hallaría postrado
al umbral de la Casa de la Fama.

Me habría sentado en el círculo de mármol donde
el más viejo bardo es como el más joven,
y la flauta siempre produce su miel, y cuerdas
de lira están siempre prestas.

Hubiera Keats sacado sus rizos himeneos
del vino con adormidera,
habría besado mi frente con boca de ambrosía,
tomado la mano del noble amor en la mía.

Y en primavera, cuando flor de manzano
acaricia un pecho bruñido de paloma,
dos jóvenes amantes yaciendo en la huerta
habrían leído nuestra historia de amor.

Habrían leído la leyenda de mi pasión, conocido
el amargo secreto de mi corazón,
habrían besado igual que nosotros, sin estar
destinados por siempre a separarse.

Pues la roja flor de nuestra vida es roída
por el gusano de la verdad
y ninguna mano puede recoger los restos caídos:
pétalos de rosa juventud.

Sin embargo, no lamento haberte amado -¡ah, qué más
podía hacer un muchacho,
cuando el diente del tiempo devora y los silenciosos
años persiguen!

Sin timón, vamos a la deriva en la tempestad
y cuando la tormenta de juventud ha pasado,
sin lira, sin laúd ni coro, la Muerte,
el piloto silencioso, arriba al fin.

Y en la tumba no hay placer, pues el ciego
gusano se ceba en la raíz,
y el Deseo tiembla hasta tornarse ceniza,
y el árbol de la pasión ya no tiene fruto.

¡Ah!, qué más debía hacer sino amarte; aún
la madre de Dios me era menos querida,
y menos querida la elevación citérea desde el mar
como un lirio argénteo.

He elegido, he vivido mis poemas y, aunque
la juventud se fuera en días perdidos,
hallé mejor la corona de mirto del amante
que la de laurel del poeta.


Versión de E. Caracciolo Trejo
Edición de Libros Río Nuevo 2001

::::::::::::::::::Sin Sonrisa:::::::::::::::

Te escribí diez canciones por dia
De tu pelo saque melodías
Que hoy se pierden con la suave brisa de tu corazón.
Ya no estan esos ojos de niña,
Ni el aroma del cielo en tu risa.
La nostalgia se llevo el camino de tu suave voz.
Se cerraron las puertas del Alma,
y La llave solo tu puedes guardarla.
Los temores nos llevan a perder la razón.
Ya se va de esta vida.
La sonrisa.
Aunque tu no me recuerdes como yo.
Marchitamos la flor de la caricia.
Y te marchas entonando esta canción.
Y aunque vuelvas a mostrarme el cielo,
Y a decirme que ahí vamos de nuevo.
Sin querer en tu boca entro un beso,
Y ensambló calor.
Te das cuanta que soy muy sincero,
Aunque encuentres el texto ligero,
Es que solo he pensado en lo que antes llamamos amor.
Solo quiero que leas mis letras,
Y las trates como parte mía
Porque ellas son lo unico vivo que en mi se quedó.
Ya se va de esta vida.
La sonrisa.
Aunque tu no me recuerdes como yo.